lunes 30 de noviembre de 2009

Piensa en el tiempo


Pensamiento de un ser de la calle


Piensa en el tiempo, en el espacio, en las horas que pasan, piensa en no volver, para que, si ya fue, que manía tiene la gente, piensa, siempre sueñan con regresar, y cuando lo hacen en sus cabezas, sueñan con ir más atrás hasta pegarse contra el muro del origen. Y muchos piensan en una eternidad, en algo que dure para siempre, por eso tienen las baldas llenas de fotografías, unas son tan viejas que las arrugas esconden los rostros y alguna que otra sonrisa y otras desprenden un olor a revelado y piensan en su recorrido, en lo bueno en lo malo en lo que está por llegar. Todos piensan, tanto, que pocos consiguen pensar. En aquella silla, esta ella, sentada de lado, mirando de pie, corriendo dormida soñando otra vez, es la niña del tiempo, tiempo que cumple sus días, sin verla, dejándola caer, que manía tiene la vida, piensa, siempre sueña con regresar y cuando lo hace, te enamoras para siempre de tu destino

martes 24 de noviembre de 2009

Cuidado: Sonreimos


Me gustaría decir algo, sube un escalón, algo que llegue dentro de quienes quieran escuchar y que no se formen nidos dentro de los oídos, ni un lugar donde habite el silencio, por que me gustaría decir algo, no gritare, ni alzaré la voz, tan solo hablaré por que tengo algo que decir, es importante: el mundo está cambiando, cuidado: la gente sonríe

martes 17 de noviembre de 2009

Una invitación esperada


Tiene una pistola, dice que no es violenta, pero que la tiene por que apareció dentro de su camisa, no es demasiado grande pero lo suficientemente delicada como para no hacerla enfadar, piensa, entonces sonríe mientras tiene la cara empapada de miedo, y juega con ella, a ratos, luego la deja en el otro lado de la habitación, y ni si quiera la mira. Se acerca a la ventana, abajo entre los matorrales se esconde el viejo perro abandonado, se ha echo un hueco en el barrio y una cama de ramas donde se para a descansar de vez en cuando. Un día me lo subo a casa, piensa, creo que le entiendo, lo que pasa es que nadie se ha parado a preguntarle como se siente y el simplemente sigue dando vueltas hasta llegar al mismo rincón de siempre.
Tengo que invitarle a comer, dice, pero hoy tengo las manos ocupadas, tendrá que ser mañana. Coge de nuevo la pistola, está fría, casi helada, por un instante ha pensado que la frialdad ha sobrepasado su piel, la ha dejado caer, está asustada, parece que nada ha cambiado, las balas siguen dentro, escondidas, no sabe cual es su intención, eso le asusta y le hace pensar. Se oye un ladrido, fuerte y algo grotesco para el momento en el que se encuentra, tirada en el suelo, observando la pistola. Quizás haya escuchado mi petición y tenga demasiada hambre como para esperar todo un día. Se asoma de nuevo a la ventana, por un momento ha olvidado la pistola, tirada todavía debajo de la mesa del comedor. Allí está, mirando para todos los lados, no sabe en que piso vivo pero sabe que esta tarde seguro le cae algo para comer.
Por las tardes, muy a menudo pasa la chica del gorro, no se cual es su color, piensa,vivo en un piso demasiado alto, pero creo que es verde azulado tirando a rojo. Cuando creo que sonríe, yo se lo pinto de naranja y en los días tristes, de verde botella, aún si creo que varío de color cuando es mi estado el que cambia, pero no me importa, dice, por que siempre espero verla pasar, no se si a la misma hora, pero tampoco me importa, al fin y al cabo vivo cerca de la ventana, para que no se me olvide vivir. La pistola sigue tirada en el suelo, hoy no quiere cogerla, demasiadas decisiones para un día en el que no apetece elegir, y que tenemos que seguir al corazón que poco le agradecemos a veces cuando es el que nos da la posibilidad de seguir, vivir depende de uno, piensa.
Hoy es mañana, y tengo un invitado para comer, pero ya no ladra, quizás haya perdido la esperanza o esté recitando hermosos aullidos en otro balcón más solidario que el mío. Le ha echo una cesta de mimbre, para que sueñe, seguro que hace tiempo no lo hace, el hambre te roba los sueños por que pocas veces te deja dormir.
Empieza a preocuparse, se asoma a a la ventana, pero desde la esquina, tiene miedo de que su presentimiento se haga realidad, mira para todos los lados, ni rastro del perro viejo del barrio. Se pone los zapatos y la chaqueta de invierno, abre la puerta y allí se encuentra con el, está sentado, cómodo y con alguna pulga que no le deja en paz. Ella sonríe, es un invitado puntual de los que esperan a que les abras la puerta y les invites a entrar. Ya no se acuerda de la pistola, ni si quiera se encuentra debajo de la mesa del comedor, supongo que solo se trata de elegir, piensa, y cuando lo haces las cosas desaparecen y solo hay cabida para lo bueno, para lo elegido.
Comen en silencio, durante un rato, luego se miran y duermen, el calor provoca los sueños tan esperados, tras la ventana, la chica del gorro, esta tarde se pinta de rojo, debe de estar enamorada, sueña, como yo de ella, sonríe, el viejo perro del barrio aúlla, esta noche hay luna llena, y los sueños se hacen realidad.

martes 10 de noviembre de 2009

Trás la piel (Breve relato de Isabella y un viejo esqueleto)



A Isabella las caídas ya no le duelen tanto, dice que cada vez está más cerca del suelo que pisa, no piensa en arrastrarse, se ensuciaría demasiado el porvenir, piensa, ademas tiene el traje de piel preparado, no el de un pobre animal despistado, si no la suya propia. El viejo esqueleto tiene frío, tirita sin parar, el invierno es demasiado duro para los de su especie, anda intentando encajar algún hueso prestado del último pirata que fue en busca del tesoro.
Isabella esta noche se ha ido de viaje a la luna, dice que anda un poco loca, llena de estrellas en la cabeza, pero que nunca pierde la luz, cuando vuelve después de un largo aterrizaje a la tierra, se sienta al lado del viejo esqueleto y le cuenta que las cosas no son como son si no como eres, y que por eso todo tiene la forma que tu le des, el sonríe,sabe que tras la piel no hay lugar donde esconderse, y que por eso siempre existe la probabilidad de ser visto por los ojos de uno mismo.
Isabella se incorpora para observarle desde la cercanía, le toca la nariz, la boca, los ojos y le gusta su tacto áspero y risueño que la entretiene, esta noche se hace esperar, un largo tiempo que desvaría y varía su dirección. El viejo esqueleto duerme e Isabella se queda pensando, un instante, son las doce en su reloj, un nuevo día, algunos llegarán tarde, piensa, y otros demasiado temprano, pero yo, dice, me encuentro en la hora exacta, la mía, la misma que he provocado en el tiempo.

viernes 6 de noviembre de 2009

tiempo despacio


Cuanta prisa, cuanta

unos salen corriendo

y corren más que la prisa

Cuanta prisa cuanta

y cuentan deprisa

para no perder el tiempo,

tiempo que se muere sin prisa

y algunos lo viven deprisa

¡Ay! cuanta prisa, cuanta

sábado 31 de octubre de 2009

El asunto de Violeta



Violeta está sumida en una emoción en una circunstancia que a la vez la enamora, duerme poco, a ratos y un instante después de despertar se pregunta ¿Resulta tan difícil amar?Luego le da por pensar en las tormentas, en los huracanes, en los vaivenes, en lo que destruyen y se llevan sin permiso, y piensa que quizás no debe de lamentarse por lo que se llevaron si no quedarse con lo que dejaron, agarrarlo entre sus manos y hacerlo suyo, de nuevo. Por que lo abstracto,piensa, aquello que es invisible a nuestros ojos, es lo que le impulsa, lo que le replantea cada vez que duda y vuelve a pensar,Antes nunca viví esto, dice, ¿será que me extraña la novedad?¿lo nunca vivido?¿la simpleza de los hechos naturales del amor?se cuestiona y siente que la vida tiene cuatro cosas, las mismas patas que sostiene una silla, solida y con la única misión de regalar un instante largo de descanso y gratitud.
Entonces Violeta abre una ventana, infinita, llena de un conducto de luz interna donde se filtran sus historias, sus acciones, lo que fue, y no puede evitarse a si misma, no lo busca, tan solo piensa en un paseo, en una sonrisa, la tuya, en un instante, el suyo, en algún silencio, el vuestro, en una película de cine, en su mano con la tuya cuando buscan encontrarse y en ese pequeño cúmulo de detalles que forman lo que somos.
Violeta dice que el camino es demasiado largo, invisible, y lleno de contradicciones, pero no puede evitar dar un paso, lleva mucho recorrido, dice, tanto que ya no quiere mirar para atrás , le acechan los deseos, los cielos cubiertos de azul, las caídas sin sentido y el naranja pintado del atardecer. Violeta duerme poco, a ratos y un instante después de despertar se vuelve a preguntar ¿Resulta tan difícil amar ? Y su respuesta es no, amar le resulta fácil, pero solo si trae consigo los miedos, las motivaciones,el conocimiento, la palabra y una buena dosis de amor para darte.

martes 20 de octubre de 2009

Julieta y una casa de amor



[...]Ella es corriente, natural, agua de mayo. Ha crecido en familia, recuerda las carreras de los largos pasillos que resultaron ser diminutos al hacerse mayor. Todos hablan de amor, cuando escriben cartas,cuando se sientan a leer, cuando anochece en invierno, cuando llegan a casa las flores de primavera, cuando regresan de madrugada de puntillas, cuando se encierran en si mismos y se les escapa una sonrisa, cuando Mario mira a Maria y esta mira a Elena, y ella mira para abajo por que no sabe a quien mirar. Siempre se habla de amor, tanto, que pocos lo sienten. Juan habla de sus conquistas , no en los grandes mares ni puertos de tierra, cuenta como mira a las mujeres, de reojo a medio enamorar, se peina la ceja y las invita a vivir una gran hazaña.
Violeta toca la flauta, ya no habla, una mañana su abuelo venía de visitar a Elvira, la panadera. Cada día llegaba con un surtido variado de panes, cuando la tienda se llenaba de gente, él siempre se ponía el último de la fila aun habiendo llegado el primero, se apoyaba cerca de la puerta y la miraba como solo miran los amantes, en silencio y sin pestañear. Pero una mañana Elvira dejó de regalar pan para siempre, en su funeral sonaba una hermosa melodía de flauta por todo el pueblo, y él aquella misma tarde compró una para regalársela a la pequeña Violeta;desde entonces en casa siempre suena la misma melodía de amor y el abuelo sigue sonriendo mientras amasa pan en la cocina. Por eso Elvira solo se expresa mediante notas, pero ella sabe escuchar, siempre, yo le cuento que a mi me gusta Julieta, tanto que solo hablo en suspiros. Ella es lechera y hermosa, cantante de mañana cuando trae la leche fresca y amante del silencio cuando entra en la cocina de casa. Su abuela le puso Julieta, por si no encontrara el amor y ella dice que no quiere saber nada de Romeo por si le diera un impulso y bebiera veneno por equivocación, tonterías, piensa, una no se muere de amor, si no que vive por el hasta morir[...]